El ingrediente fundamental para que un negocio pueda volverse realidad no es el dinero, sino una idea lo suficientemente buena. A partir de ahí iremos resolviendo las otras cosas.

Para algunas personas el emprendimiento es igual a dinero, entre sus excusas para no emprender, la principal es la falta de capital. Pero que algunas personas tengan esa creencia no la hace cierta, de hecho, el ingrediente fundamental para que un negocio pueda volverse realidad no es el dinero, sino una idea lo suficientemente buena, a partir de ahí iremos resolviendo las otras cosas.

Si la idea no te preocupa porque confías en ella y ha pasado cada una de las pruebas que le has puesto, tienes mucho ganado ya que las buenas ideas -que funcionen- no las puedes encontrar fácilmente, sin embargo, con el dinero es otra historia.

Con esto no quiero decir que el dinero crezca en los árboles ni mucho menos, pero sí es un recurso que puedes encontrar de diversas maneras. Para ilustrarlo mejor imagina esto: acuerdas una reunión con un buen amigo, cuando ya te sientes en confianza le dices que estás comenzando un negocio muy rentable, y que estás dispuesto a incluirlo si te presta una idea… ¿Qué crees que te dirá tu amigo?

Lo más probable es que piense que estás bromeando porque las ideas no se prestan. Una vez se de cuenta de que no estás bromeando, seguramente te dirá que entonces no tienes en mente ningún negocio rentable porque si te falta la idea, pues es complicado imaginarse el resto de las cosas de las que careces, y tiene mucha razón.

Ahora imaginemos la misma situación, pero solicitando dinero. Pedirle a una persona no es garantía de que te lo dará, pero la conversación sí fluirá y si le presentas una idea y un plan de acción lo suficientemente atractivo, las probabilidades de que quiera sumarse para él también obtener ganancias están presentes.

El dinero no lo es todo pero ayuda

1.- Sé creativo. La creatividad en estos casos puede ser extremadamente útil ya que te ayuda a ser recursivo, apoyándote en aquello que ya posees para sacarle lo mejor. Mira las cosas que tienes a tu alrededor que pudieras usar en tu nuevo negocio, no descartes nada aun, lo mejor que puedes hacer es tener una mente lo suficientemente abierta como para que las ideas acudan a ti sin que las rebotes automáticamente.

2.- No tienes que empezar por todo lo alto. Aunque es muy emocionante comenzar la empresa de nuestros sueños, no siempre tienes que postergar esto hasta que todo esté perfecto tal y como lo imaginaste. De hecho, grandes empresas que seguramente tú conoces hoy en día comenzaron con muy poco.

Pregúntale a cualquier emprendedor cómo comenzó su primer negocio, es muy probable -si no proviene de una familia adinerada- que haya tenido que empezar de forma bastante austera y luego, poco a poco ir mejorando los procesos, las instalaciones y los muchos otros aspectos que forman parte activa en una empresa.

3.- Ocupa un espacio donde no debas pagar alquiler. En el caso de que esto sea imprescindible, elige un espacio pequeño o de alguna persona que te haga un precio especial. Todo el dinero que te ahorres lo podrás utilizar en otros elementos de tu negocio, por lo que no debes tener la sensación de ser tacaño, sino un administrador cauteloso de los recursos.

Puedes comenzar tu negocio desde tu casa, la casa de tu familia o de tu socio. Esto no quiere decir que toda la vida el mismo operará desde ahí, pero puede ser una opción para comenzar, hasta que puedan pagar un espacio más apropiado.

Ya sabes que Google comenzó en un garaje, Starbucks en un pequeño local, Facebook en una habitación de un campus universitario y mira en lo que se han convertido hoy en día. Seguro que en tu ciudad también has visto empresas que comenzaron como pequeños negocios y ahora son enormes.

4.- Sé disciplinado. Es necesario contar con un presupuesto, aunque sea mínimo. Este presupuesto deberás respetarlo para evitar problemas. Quizá en este momento estés pensando ¿cómo sé el presupuesto que necesito o tengo si en la actualidad no tengo dinero? La creación de un plan de negocios te ayudará a poner las cosas en perspectiva.

5.- Haz equipo. Cuando emprendes solo deberás encargarte de todo y el estrés puede llegar a ser una carga demasiado pesada. Por eso es importante contar con un equipo, así sea de solo una persona (aparte de ti). Así entre ambos podrán dividirse las responsabilidades y hablar acerca de ideas para que el dinero con el que cuentan pueda ser invertido de la forma más sabia.

Un socio debe tener principios y valores similares a los tuyos, pero cualidades -o fortalezas- diferentes, para que el equipo pueda ser multidisciplinario, así, al juntar las cualidades de todos los involucrados tendrán un equipo mucho más robusto.

Fuente: Hechos de hoy

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